TEMPUS FUGIT

Igual que nuestros antepasados se reunían y contaban historias, avatares cotidianos, "sucedidos", les llamaban... o aquellas cuestiones que les interesaban, me apetece utilizar este soporte contemporáneo, para hacer más o menos lo mismo. Y es que en el fondo muchas de las ansias de los seres humanos siguen siendo las mismas: amar, comunicar, tener cubiertas sus necesidades básicas... Y en medio de todo eso, el eterno dilema entre Ética y Estética para conseguir seguir adelante... para VIVIR.

lunes, 21 de marzo de 2016

ELLA, QUE FUMA UN CIGARRILLO...

Le Pure Café.París. www.lorcan.biz/purecafeexterior.html

EL TIEMPO NO TE HARÁ OLVIDAR, 
TE HARÁ MADURAR Y 
ENTENDER MEJOR LAS COSAS.

Noche en Porto Alegre travelreportmx.com













Hoy ha comenzado la primavera, y entre esos memoriales cotidianos, a los que nos han costumbrado, se celebra El Día Mundial de la Poesía (UNESCO,1999). 
Escribió Mario Benedetti en su libro "Rincón de Haikus", estas líneas, poesía pura, pasión transmutada en verso: 


Hayku 26
"No sé tu nombre, 
sólo sé la mirada 
con que lo dices"

Pero, hago honor a la fecha, con éste poema de Bukowski, que con el paso de los años, me resulta, cada vez que lo leo, más y más sugerente. 


PAZ
Junto a la mesa de la esquina en
El café
Está sentada
Una pareja de mediana edad.
Han terminado de comer
Y están bebiendo una cerveza
Cada uno.
Son las 9 de la noche.
Ella está fumando un cigarrillo.
Luego él dice algo.
Ella asiente.
Luego habla ella.
Él sonríe, mueve la mano
Luego se quedan callados.
A través de la persianas
Junto a la mesa
Parpadea
Una luz roja de neón.

No hay guerra
No hay infierno.

Luego él levanta su botella
De cerveza.

Es verde,
Se la lleva a los labios
Le da un sorbo.

Es una Coronet.

Ella tiene el codo derecho
Apoyado sobre la mesa
Y en la mano
Sostiene el cigarrillo
Entre el pulgar y
El índice
Y cuando ella le mira
Fuera las calles
Florecen
En la noche.

Suerte

Hubo una vez
En que fuimos jóvenes
Dentro de esta máquina
Bebíamos
Fumábamos
Tecleábamos

Fue un tiempo de
Esplendor
Un milagro

Aún lo es

Solo que ahora
En vez de
Ir hacia el tiempo
Es el tiempo
El que viene hacia nosotros
Y hace que cada palabra
Taladre

El papel

Clara
Rápida
Contundente

Alimentando
Un espacio
Que se cierra.


No comment.


                                                              Café-Concierto en “El Embajadores”, Jean Bèraud
Le café "Les deux Magots" en París.  www.wiquipedia.org

jueves, 17 de marzo de 2016

A OSCURAS Y EN CELADA...





CANCIONES DEL ALMA I
                                                               S. Juan de la Cruz


En una noche oscura
con ansias en amores inflamada
¡oh dichosa ventura!
salí sin ser notada
estando ya mi casa sosegada,

a oscuras y segura
por la secreta escala disfrazada,
¡oh dichosa ventura!
a oscuras y en celada
estando ya mi casa sosegada.

En la noche dichosa
en secreto que nadie me veía
ni yo miraba cosa
sin otra luz y guía
sino la que en el corazón ardía.

Aquesta me guiaba
más cierto que la luz del mediodía
adonde me esperaba
quien yo bien me sabía
en sitio donde nadie aparecía.

¡Oh noche, que guiaste!
¡Oh noche amable más que la alborada!
¡Oh noche que juntaste
amado con amada,
amada en el amado transformada!

En mi pecho florido,
que entero para él solo se guardaba
allí quedó dormido
y yo le regalaba
y el ventalle de cedros aire daba.

El aire de la almena
cuando yo sus cabellos esparcía
con su mano serena
y en mi cuello hería
y todos mis sentidos suspendía.

Quedéme y olvidéme
el rostro recliné sobre el amado;
cesó todo, y dejéme
dejando mi cuidado
entre las azucenas olvidado.


A fuer de ser sincera, he de confesar que ella es una mujer llena de dudas. Hace unos días, sin ir más lejos, me alababa las bondades de la soledad deseada, y no es que haya cambiado de opinión, no, pero ahora se aviene ha reconocer que como siempre, la duda, esa vieja amiga, vuelve a asaltarla de nuevo. Hoy apenas se reconoce, en esa búsqueda del retiro deseado, al que cantaba tan solo hace unas semanas. Hoy, sencillamente, la soledad, se le viene encima como una losa, y por mucho que me esfuerzo en preguntarle, la pobre no atina a encontrar ninguna razón objetiva que lo justifique.



Y es que mi amiga es así, acaso sea éste cochino clima, que le niega el sol, o se lo escatima todo lo que puede, y estos céfiros, capaces de volver loca a la mismísima Juana de Castilla, o quizás sea ella sola, que instintivamente, busca la intimidad y la desea, pero que sin embargo, en determinados momentos, deja que se le revuelva como un aparecido, y se le convierta en una armadura tan pesada como los yelmos que portaban los caballeros medievales.
Pero esto no es lo peor, porque de sobra sabe, que se trata de un estado pasajero. Lo peor, es que en tales circunstancias, todo se le torna, en una especie de melancolía, que le invade a traición, sin apenas darse cuenta. 

Se lo explicaré con palabras similares, a las que ella me lo explica cuando me dice: ¿Has salido a caminar alguna vez por la alta montaña, en un día que se presentaba luminoso y de repente, sin apenas darte tiempo a reaccionar, te has sentido invadida por una niebla densa y cegadora? Pues algo así, es lo que a mi me suele suceder. Es un estado paralizante, y de no haber haberme ocurrido, en otras ocasiones, podría resultar hasta peligroso, ya que podría llevarme a tomar decisiones que más tarde, a lo peor resultarían irreparables.

Cuando escucho ésto, confieso que me impresiono, de tal modo, que no me queda otra, que esperar a que amaine la tormenta mientras le hago compañía.





En tanto, ella se aferra a una buena lectura, se amaga en un sillón con una amorosa manta, y espera, espera, como esos frutales a los que ya les han florecido los brotes, y sin embargo, este extraño invierno debe estar dándoles unos sustos semejantes a los que le dan a ella.

Por cierto, intento llevarme bien con la madre naturaleza, pero si alguno de ustedes tiene mejor mano que yo, por favor, pídanle que deje de insuflarle fuerza al fuelle que maneja, que servidora le agradece mucho, mucho, el hecho de que el sol ya vaya calentando. Pero que con todo, una, no está ya para muchos trotes… Que entre las melancolías de mi amiga y las nevadas tardías, se está convirtiendo en una piltrafa. Que este cuerpo, cada vez va pareciéndose más a una vieja fragata camino del desguace, que a uno de esos imponentes buques de pasajeros de que surcan nuestros mares haciendo inmensos cruceros.
















miércoles, 16 de marzo de 2016

FRIOS IDUS DE MARZO






Parque Nacional de Ordesa



SOBRE EL PAVIMENTO HELADO LOS COPOS DE NIEVE CAÍAN EN SILENCIO COMO UNA LLUVIA DE INFINITAS PLUMAS.   Haruki Murakami


Estos días, en los que vivimos la paradoja, de que el invierno nos sacude, casi con más rigor que en el tiempo en el que lo esperábamos, no nos queda otra que resistir. Comer y beber resultan una fuerte tentación para  quitar el frío, pero en exceso, pueden resultar poco saludables, por eso, os invito, a leer, cada cual por supuesto lo que le parezca. Hoy he buscado estos poemas, bie hn diferentes entre sí, sobre la nieve. Los ilustran cuadros que también me parecen bonitos, y una fotografía de ese Ordesa, que tanto quiero, pero en fin, en cualquier caso, y sobre todo en materia de estética todo es cuestión de gustos... y si os apetece podeís escuchar pinchando en el enlace, "El invierno" de "Las cuatro estaciones" de Antonio Vivaldi. 
https://www.youtube.com/watch?v=uC-USAB530A



Winter Landscape. Valerius de Saedeleer, 1931


LA NIEVE
                     Jorge Guillén

Lo blanco está sobre lo verde,
y canta.
Nieve que es fina quiere
ser alta.

Enero se alumbra con nieve, si verde,
si blanca.
Que alumbre de día y de noche la nieve,
la nieve más clara.

¡Nieve ligera, copo blando,
cuánto ardor en masa!
La nieve, la nieve en las manos
y el alma.

Tan puro el ardor en lo blanco,
tan puro, sin llama.
La nieve, la nieve hasta el canto
se alza.

Enero se alumbra con nieve silvestre.
¡Cuánto ardor! Y canta.
La nieve hasta el canto -la nieve, la nieve-
en vuelo arrebata.



 Noche en  Adeldoven. Waldemar Fink


CAE LA NIEVE
Boris Pasternak

Cae y cae la nieve.
Hacia las estrellítas blancas
Que la tormenta lleva aquí y allá, se extienden
Las flores del geranio en la ventana.

Cae la nieve y todo se extravía,
Todo levanta vuelo,
La curva de la esquina,
Una escalera de peldaños negros.

Cae y cae la nieve. No parecen
Copos, sino que sobre los remiendos
De una capa a la tierra descendiese
Lentamente la cúpula del cielo.

Como si con los gestos de algún extravagante,
Desde el piso de arriba,
Sigiloso, jugando a la escondida,
bajara el cielo desde la buhardilla.

Porque la vida no espera. Un instante,
Y ya es la víspera de Nochebuena.
Luego, un breve paréntesis, y observa:
El año nuevo que de pronto llega.

Cae la nieve, densa, densa,
¿Y con su andar, sobre sus huellas,
Al mismo ritmo, con esa indolencia
O con la misma prisa con que nieva
Es el tiempo que vuela?

¿Tal vez un año a otro año sobreviene
Como cae la nieve
O como las palabras de un poema?

Cae y cae la nieve,
Cae la nieve y todo se extravía,
El peatón que encanece,
Las plantas sorprendidas,
La curva de una esquina.


Boulevard de París. Gail Sherman Corbertt


CANCIÓN OTOÑAL
Federíco García Lorca

Hoy siento en el corazón
un vago temblor de estrellas,
pero mi senda se pierde
en el alma de la niebla.
La luz me troncha las alas
y el dolor de mi tristeza
va mojando los recuerdos
en la fuente de la idea.

Todas las rosas son blancas,
tan blancas como mi pena,
y no son las rosas blancas,
que ha nevado sobre ellas.
Antes tuvieron el iris.
También sobre el alma nieva.
La nieve del alma tiene
copos de besos y escenas
que se hundieron en la sombra
o en la luz del que las piensa.

La nieve cae de las rosas,
pero la del alma queda,
y la garra de los años
hace un sudario con ellas.

¿Se deshelará la nieve
cuando la muerte nos lleva?
¿O después habrá otra nieve
y otras rosas más perfectas?
¿Será la paz con nosotros
como Cristo nos enseña?
¿O nunca será posible
la solución del problema?

¿Y si el amor nos engaña?
¿Quién la vida nos alienta
si el crepúsculo nos hunde
en la verdadera ciencia
del Bien que quizá no exista,
y del Mal que late cerca?

¿Si la esperanza se apaga
y la Babel se comienza,
qué antorcha iluminará
los caminos en la Tierra?

¿Si el azul es un ensueño,
qué será de la inocencia?
¿Qué será del corazón
si el Amor no tiene flechas?

¿Y si la muerte es la muerte,
qué será de los poetas
y de las cosas dormidas
que ya nadie las recuerda?
¡Oh sol de las esperanzas!
¡Agua clara! ¡Luna nueva!
¡Corazones de los niños!
¡Almas rudas de las piedras!

Hoy siento en el corazón
un vago temblor de estrellas
y todas las rosas son
tan blancas como mi pena.


El doctor en la estación. Germasev Mikhail Markianovich




lunes, 14 de marzo de 2016

ÁFRICA EN EL CORAZÓN


questiondigital.com


Algunos cambiarían de buena gana su vida por la tuya. Acurrucados bajo los puentes o en los pasillos del metro, los   sin-techo seguramente sueñan a veces con una choza en áfrica.
¿Qué significa la libertad, 
salvo la nada, cuando ya no se refiere al otro?

Fatou Diome, escritora y novelista senegalesa



“El oro viene del sur, la sal del norte
y el dinero del país del hombre blanco,
pero los cuentos maravillosos
y la palabra de Dios
sólo se encuentran en Tombuctú.”
                      Poema árabe del siglo XIII

Reconozco que siento una cierta pasión por África y su población. Una amiga,  insiste de forma recurrente, en decirme que esto, tiene que ser alguna especie de trauma, que me dejó el colegio de monjas en el que estudié, por aquello, de esas huchas con cabezas de indígenas, con las que nos enviaban a postular el día del Domund. No estoy segura de que la cosa sea tan sencilla, pero lo cierto es que yo siempre me cogía la del negrito…
Afortunadamente, conozco a bastantes africanos y africanas. Además, he podido, aunque muy poco, viajar a lo que para mí, sí que es el Viejo Continente. No es bueno generalizar, pero en general, me han resultado gentes acogedoras, fraternas, sencillas y con un profundo sentido de su dignidad.





Hace unos años, tuve la oportunidad de realizar un curso, en el que entre otros, nos dio clase una semana Mbuyi Kabunda Badi, Profesor de Relaciones Internacionales del Instituto de Derechos Humanos de Estrasburgo y miembro del Grupo de Estudios Africanos de la Universidad Autónoma de Madrid. El resto de docentes no le iban a la zaga. Pudimos aprender muchas cosas. Me encontré frente a un África, a la que, a pesar de haber estudiado Historia, apenas conocía, algunos hallazgos paleontológicos, el imperio Egipcio, lo que atañía a Europa en relación con las invasiones árabes, la época de las descolonizaciones y poco más que yo recuerde ahora.

Abdis Abbeba 
Anteriormente, me había interesado por algunos de sus problemas, atraída por lo que entonces se llamaba el “Tercer Mundo”, y más tarde, por la Teología, supe de algún otro imperio antiguo. Una vez más, fui consciente de mi pobreza cultural. En dicho curso conocimos toda la historia de África, sus diferentes etnias y lenguas. Sus imponentes imperios... La fría descolonización, que forjó unas fronteras totalmente ajenas a las etnias y grupos autóctonos. En fin, el eterno problema de los pueblos indígenas, ocupantes ancestrales, que no tienen título de propiedad de sus tierras, frente al colono, legalista y poderoso, que llega al registro y se anota lo que quiere a su nombre


Poblado en Burkina Faso www.okakene.com

África sufre una explotación secular de sus recursos. Desde los más tradicionales, como el cacao, el café, el caucho, la madera, el oro o los diamantes, hasta la extracción salvaje de minerales para seguir avanzando en nuestra carrera tecnológica, siempre en manos ajenas. 

La sangría de la esclavitud dejo unas consecuencias demográficas incalculables. Todavía hoy, viajar a Gora o Gorae (la isla de los esclavos, en Senegal) provoca la misma sensación de horror que visitar un campo nazi, con la diferencia, de que Gora, se utilizó como punto de concentración, tráfico y venta de las personas que se secuestraban en Africa desde 1536 hasta 1848.

Los sistemas políticos instaurados a la sombra de sus antiguas metrópolis dominadoras, la dependencia de sus economías… Cómo China se ha ido constituyendo en la nueva colonizadora y cómo el sida ha supuesto un gran drama añadido, además de otros muchos, ya endémicos. Luego llegaría el Évola...


Grupos rebeldes en el Congo


Mali
África, es actualmente, un continente con cincuenta y cuatro países, reconocidos por la comunidad internacional más otros dos, Sáhara Occidental y Somalilandia, a los ésta no reconoce, y sí, en cambio la Unión Africana. Muchos de ellos, luchan por crecer económicamente, pero tienen unas economías excesivamente dependientes. Es enorme, y con  zonas absolutamente diferentes, basta con señalar el África del Sahel con todo lo que es el África Subsahariana, simplificando mucho.


www.joaoleitao.com

La excesiva servidumbre de los estados africanos respecto a las materias primas cuyos precios les son impuestos por los mercados internacionales, actualmente, la caída de los precios del petróleo, que está afectando a países productores y exportadores como Nigeria y Angola, Libia, Argelia o el Congo y que también afecta a los precios de otros minerales, y el parón de la economía china, van en su contra. Lo mismo ocurre con las guerras, muchas de ellas, inducidas externamente. A su favor, el hecho de que, aunque sea muy muy lentamente la pobreza va reduciéndose. Africa no saldrá adelante sin el apoyo internacional, para conseguir que las situaciones políticas se afianzen lo suficiente como para dar el paso a gobiernos menos corruptos, más democráticos y sobre todo estables, de modo que puedan permitir el desarrollo de clases sociales locales medianamente emprendedoras. Las mujeres africanas están jugando un papel muy importante, del que otro día trataremos. Lamentablemente, los fundamentalismos islámicos también.

Si algo si es urgente solucionar en África son temas como el respeto a los Derechos Humanos, la Educación, la carencia de Agua, y con ella el HAMBRE.

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¿Cómo no amar a un continente tan cruelmente tratado? ¿Cómo no, cuando posee una riqueza cultural impresionante? ¿Cómo en la medida en la que mínimamente se puede, no compartir solidariamente, sus grandes tragedias, sus hambrunas, sus matanzas, los problemas de sus niños sin niñez...
Pero de eso trataremos otro día, lo mismo que de sus artes plásticas, sus costumbres, sus danzas, su música… 
Mi amiga se empeña en lo de la cabeza del negrito, pero a mi desde siempre, la música africana me ha hecho vibrar, tanto la tradicional como la que hacen los músicos contemporáneos. Y la literatura, aunque no llega en cantidad traducida al castellano, es de gran calidad. Otro día me referiré a estos asuntos, y os contaré una historia que me apasiona, en torno a unos manuscritos españoles, salvados de Toledo en 1468 y conservados con mucho amor en Tombuctú. ¿A que promete?

Os dejo un enlace que os llevará a Tiébelé, un pueblo de Burkina Faso, de una belleza impresionante, y un brevísimo poema muy antiguo pero que me parece precioso, se trata de un "Jula", de Costa de Marfil, pertenece a la cultura oral tradicional africana:



UNA MUJER CANTA

Moriré de pena
no cuando muera mi marido
no cuando muera mi amante
sino cuando muera mi primer amor





Ah! y el enlace para el disfrute visual